Alas libres

No estoy suficientemente borracha para decirte cuánto te quiero, mis neuronas oscilan sobre el péndulo de la noche y deja mi cuerpo semidesnudo al amparo de la oscuridad.

No lo estoy, ni nunca lo estaré, aunque tenga ganas de reventar esos labios que asoman a esta espalda, pero no de golpes, único beso que debí darte aquella noche y no atreví por la prudencia del reproche.

No te escandalices de estos versos, son libres como pensamiento, aunque mentes cerradas no entienden que unas alas libres siempre, siempre, deben volar.

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