El viaje

La noche abraza,

sólo un latido,

envuelto en vida

suspira arrepentido.

Lleva a espaldas

mochila cargada,

bondades livianas,

maldades pesadas.

Descarga perfección

en la memoria

del cuerpo

recorriendo su piel.

Carga perversidad,

para retirar

de fuerte y sonoro latido

todo mal.

Consigue aquel sonido

en opaca noche,

casi eterna

en desesperado intento.

Todos los días misma escena,

la memoria de la sangre

no aburre camino,

siempre lo recorre

con el mismo latido.

Es que la eternidad

no conoce destino,

tierra clama regreso

en el fin de ese latido.

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