Manos

La mano que ofreciste

en la noche venía

con fecha de termino,

y pasaporte caducado.

Lo que quisiste darme

no manaba de corazón,

venía acompañado

viperinos consejos.

Lo que diste con ahínco

sobraba y molestaba,

y al partir a corazón

encontró rendija

abierta en coraza.

Lo que niegas entre multitud

te lo niegas a ti mismo,

si ese es el camino elegido

corderos degollados

ese, no es el mío.

Prefiero Hernández,

Lorca se lo dejó

a las manos

repletas de papeles sellados.

Perdone si ofendo,

la ‘burocracia’ poética

si no escuece,

no es daga

sino acaricia.

Me voy a mi rincón,

el de desahuciada metáfora,

seguiré versando

en la oscuridad

del viento que empuja

cada mañana.

De vez en cuando,

mire fortaleza

mire la suya,

cimientos enfermos

se caerán en el vuelo.

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