Intensidad …

No siempre es así, aveces tiene que parar intensidad, deja los sentidos manar de las campanas. Desliza el viento que mueve las hojas y abandona silencio entre las alas de los árboles.

No siempre lo es, pero claro el agua que desciende por la mañana no comprende como puede emanar bello sonido en el alboroto del vivir.

Cómo siente, camina, ama … debería de haberse lanzado por el acantilado de su mano, vive miedo en la pureza de un sentimiento que florece en el ser que se aleja.

Deja insectos posar sus labios sobre el néctar de esa flor con la delicadeza de una pausa y con la fuerza del avión que en la cabeza de las dudas planea.

Es pétalo abierto con el corazón latiendo y ya sólo espera gotas de lluvia y el arco iris iluminando la luz de sus párpados.

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