Los ecos de las palabras

Un día, voces callarán, lanzadas en aves domesticadas a cuatro patas, lo escuchado tras el telón será candado de la cárcel donde se somete, finalmente olvidado.

Los vuelos contarán lo que la noche oculta a la luz del sol, nadie podrá entonces parar el vuelo de las nubes que contemplan en la oscuridad los cielos de los vientos de la memoria, siempre es igual, se mueven igual, oyen las mismas palabras y finalmente tocan pico frío suelo.

Y desde la distancia observo, me alejo, vuelo con mi alma entre el vientre del volcán, elevo a la cima la herida para mirar y ver más allá de la pila de madera allí amontonada.

Controlo los demonios de la palabra, dejo fluir miles de aires entre mi cuerpo y los suyos, tan larga es la distancia de una cercanía no sentida que nada es ya posible cuando la confianza se rompe.

Tarde, veo ojos repletos de veneno, sangran palabras con dagas en espalda y la sonrisa vuela entre ruedas mientras humildad comienza a caminar.

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