Guerra perdida

Todo va desapareciendo al lado de las huellas, el salitre las secuestra y a la profundidad lo lleva. Desde la orilla veo como interpone sus pies para no ser arrastrado en los arrecifes y ser azotado en silencio. No ve golpes, sólo moratones de tristeza que se agolpan en mirada, buscando rastros de la sonrisa desperdiciada sobre la última copa de vida. Vida atrapada entre esposas de látex, que buscan otro cuerpo a perpetuar, descartando lo avalado ante Dios. Todo se diluye, como azúcar con sacarina, brotando entre los labios de la duda, donde todo se pierde y nada se gana en una guerra … ya pérdida.

Deja un comentario