Dos miradas en una

Sombra caminaba sola, buscaba respuesta en las nubes rojas, miraba con curiosidad como la luna escondía torpe despedida.

El brazo balanceaba en el vaivén, pensamiento arando entre las razones el aire que atravesaba a pleno pulmón y sin protección.

La esbeltez de su paso atravesó el atardecer con la lentitud suficiente para saber apreciar la belleza oculta al abrazo de la noche.

Ojos de vida cerraron volando lejos, la otra punta del mundo, otro cuerpo observa las mismas nubes escapando de la luna para posarse en nuevo mirar.

Sombra y cuerpo ahora están unidos en un hilo de viento, sin saberlo son uno en un mundo regado por el mismo sol.

Atardecer y amanecer atados en un punto del Universo, amor lo puede todo atravesando muros de horizontes, recuerdos vuelan.

En el mismo instante en que su sombra miraba, al otro lado de este planeta alguien recogía esos mismos rayos.

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