Sueño perdido en el azul

Esta noche me tomé la pastilla para no soñar, esa que Sabina me cantó en los tiempos de risas, arrasando los bosques y volando en mi cintura.

Los efectos siguen vigentes, como la memoria de lo inerte, de lo vacío, de la ausencia del calor en la memoria glacial del corazón.

Se derrite, deja aire derramarse por el asiento del pensar, y deposita algún resto de aquella sonrisa en la guantera de su castillo.

Recoge con delicadeza el azul de la vida y en el cuenco de su mano lo deja mecerse antes de regresar a la carcajada de mi boca.

Desnuda, desperté entre los brazos de la realidad, ya no había frío, el glaciar se había ido con el último soplo de aire del lúpulo de un sueño perdido.

https://drive.google.com/file/d/1tigm05ORI9i5PyJ5lr9tnrPA-wgZXKIs/view?usp=drivesdk

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