Era su noche

Se quedó exhausta sobre su cama, con el alma rajada de hermosura, viendo cómo rayos acariciaban y le contaban entre versos que aquel sentir sobre su piel era eterno como pensamiento.

Aquella era su noche, y la belleza que en su corazón palpitaba recorría todos los cielos, planeaba sobre los mares, acariciaba volcanes y se posaba en su ventana, una vez más.

Eterna compañera de noches frías noches con sed de vida con una luz que la llama calmaba, y secaba con su manto aquella lágrima que sin remedio de la catarata de su cuerpo ahora manaba.

Era su noche, sin duda, y no la suya, el océano de sus ojos se cerraron en una acaricia, al despertar recordó su cuerpo y sintió añoranza de aquello que ahora era pasado.

Lo era … era su noche.

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