Ayer

Ayer caminaba libre, saltaba ríos, columpiaba alma entre miles de ramas.

Alguien encendió su ira, arrasó tierra, y sentí como mi tronco crujía en cientos de chasquidos.

Ayer el viento sopló tan fuerte, que la lluvia se olvidó de mi, y mis hijxs perdieron su casa y cenizas en mi piel emanaron sudor.

Perdí un pulmón, entre el calor se esfumó dejando tras de sí el rastro de la desolación.

Ayer lloré lágrimas secas y nadie escuchó mi llanto, yo que todo lo daba … no fue suficiente para seres que no entienden.

Recogí lo justo, irme sigilosa sin dejar huella en el camino, para que nadie siguiera rastro.

Ayer … fue ayer,

y mucho murió bajo el fuego que hoy sigue creyéndose dueño del latido que siempre se esconde en la ceguera de la luz.

Ayer ardieron muchas cosas, hoy siguen ardiendo, deseo que muchas nubes caigan sobre los pulmones de la tierra.

Somos tierra, todxs ardemos con ella.

¡Sobrevive Amazonas!

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