Un día cualquiera

Existen días en que el tiempo parece estirarse como una gran coma de saltar vida.

Tropiezas en la esquina de lo justo y ves cómo se quiebra ante ti una vagancia del querer hacer, dejando al mal triunfar, sólo por no querer ni un puñetero dedo mover.

Existen instantes en que el gentío inventa amaneceres donde se ahorcan oscureceres de hipocresía, creyéndose credos propios de caminos totalmente inventados.

Luego existes tú, dónde la imaginacion llega y se cuela en portapapeles con la libertad del ser agarrando cada mora de ilusión, deseo soplando cada palabra sin sentido y lanzando al Universo paralelo pinochos del presente, donde la nada corrompe pulcrez.

Te abrazo en la palabra, es lo único que me queda cuando la barrera del pasado nos separa con la espada del recuerdo.

Me pierdo en ausente mirada cuando el ocaso se cierne a espalda, obviando el hecho de que los días pasan y la distancia mata.

Y te pierdo en el olvido de una sonrisa que escala mi cornisa, ellos lo saben y vuelan a tu lado para contarte cómo el día cuidó de mi piel.

Cuatro razones esperan, atadas a las raíces del presente, una nueva era respira y se abre entre la herida curada y el miedo supurando terremoto.

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