El impacto

Ayer 9 de Septiembre deberíamos haber recibido el impacto de nuestro asteroide, apenas un susurro mareó la melena del viento y nos dejó a merced de las ramas del bosque.

Debimos besar nuestros labios bajo el cielo roto antes de que nuestro mundo viera su cuerpo romper en miles de estrellas.

Creo que al final sin darnos cuenta, nos devoramos con las alas y subimos a la copa más alta para ver cómo nuestro amor asteroide llamaba.

Abrazamos el miedo con el ardor del sudor y dejamos cuerpos caer al colchón de la pasión sin coraza en el corazón.

Lo mejor es que lo vi cuando mi alma reclamaba, allí sentada, la mirada de la infancia, ojos retaba.

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