Sin precio

El regalo más grande se cuela en mi cama cada noche para envolver la frialdad de la oscuridad.

Alborota los pasillos con muñecos de trapo y revolotea alas al paso de las risas.

Lanza palabras de preocupación cuando el gesto intenta tornar emoción y alivian asaltando sentimiento.

El regalo más grande no tiene dudas del amor que dona cada día, y sin pensarlo entrega.

Conoce cada parte del ser y no tiene miedo de calentar cuerpo entre cientos de besos.

El regalo más grande no tiene precio, toda una vida … estaría contigo.

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