Él

Veía la alambrada como algo lejano, sobre ella flotaba la osada juventud ronroneando fuerza.

Sólo un trozo de ti escapaba a la mirada del ocaso entre aquellos brazos.

Artificial brillo iluminaba aquel camino, era ya casi la madrugada en unos labios verdes y caídos, sentía como aquel resplandor evacuaba nubes dejando caer fríos aires sobre espaldas desnudas, palpaban el clavarse cada alambre de despiste entrelazado con la frialdad de un verano ya olvidado.

Él, sobrevivía a todo aquello, abrazando cada día giro de un mundo que en cada respiración perecia.

Foto realizada por Carla M.C.

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