Encerrada

Es una ratona en una pecera, contando ovejitas en el borde del espejismo. Ondea a media realidad entre los escombros de la noche y sortea al sueño del pensamiento.

Busca entre los restos el alimento de su cuerpo y siente el deseo en otros pequeños ojos, castrados de miradas.

Tiene la opción de recorrer el mismo camino los próximos veinte minutos, para buscar en él … algo diferente.

Ve el otro lado del cristal con gran alambrada, oculta a las conciencia de una ráfaga, sangra y se deja perder entre el amasijo de su ratonera.

Revuelve entre el cebo que le haga huir de la apatía de ver el mundo caer y tener cuerpo atrapado en inmensa red.

Esa que cosió con besos cuando el amor se disfrazaba bajo el traje de lo aparente, con etiqueta sobre brazo apoyado en su antorcha.

La abandonó atada a la telaraña de otra mirada, buscando otro motivo donde apoyar suspiro.

Allí la ves, entre rejas clamando sed, y yo sólo puedo ver el bosque delante de la sequía del saber.

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