Orgullo dolorido

Me levanté del suelo, con las magulladuras en mi orgullo, los huesos erosionados de sentir el cemento contra él y el corazón roto, crujido en miles de pedazos ante espléndido carruaje. Apenas levanté un dedo para parar atropello, fue inútil, mi alma arrollada y aplastada, mecía ya en el suelo.

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