La mano del susurro

Intenta alcanzar el color caliente de un amanecer soleado, adentrarlo en el lienzo de su cabeza dándole miles de tonos, pinceladas de vida se repiten en la memoria, perfilando estelas de pensamiento a punto de ser borrado del empeño.

No existen vacunas para devolver arco iris en el cielo lluvioso y agarrarlo con los miles de sueños que desfilan por binario sentimiento, ni abrazos que recojan la lluvia que cae sobre tibia mirada a la imaginación del viento.

Baja la mirada al mundo rozando piel, ya no confía en la sombra del refugio donde un día ocultó utopía, no espera nada de nadie, y es precisamente en ese instante cuando todo puede ocurrir, en la mano que mece el susurro.

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