Mercado Divino

Soy «Dios», cocino entre genes, amaso la cadena de Adn, corto y pego donde quiero.

¿Quiere un perfecto niño de ojos de carbón, quizás de oliva o tal vez del mismo cielo?.

¿Quiere una niña de ojos de mar, o de praderas sin libertad o negra como la tierra que empuja la vida?.

Pues no se corte, por módico precio, escojo entre cromosoma despejando incógnitas, y creo una maravillosa réplica de lo ausente en su gesto.

Es fácil, ingrese rezos en mi cuenta y quizás unas velas por el tiempo empleado en romper la pirámide de su cuerpo.

Y no olvide, no existe devolución ni posibilidad de reclamación.

La manipulación de algunos genes altera la proporción de sexos de la descendencia, el baúl de Pandora se abre. La ética se revuelve.