Ayer sin mañana

Advirtieron como prevenir el riesgo de amar y saber leer en sus pictogramas las instrucciones para sobrevivir.

Me lo dijeron, con la seguridad de saber que era peligroso para esta vida andar descalza sobre la rocosa espera, y dejara desvanecer el alma de la mirada en cada ola que se rompía a la espalda de una inútil precaución.

Les hice caso, coloqué sobre mi gesto una coraza de protección para cuando salpicara los restos del amor no contagiara del tardío deseo.

Al lavar corazón y desinfectar sentimiento, la pureza era tal, que vire gesto al cielo y vi la perfección en una sombra de luz …

se rompió en miles de pedazos por primario pensamiento y se cernió al suplicio de pasar una página más, con la sensación de haber dejado alguna abierta, en algún lugar.

Justo ese, dónde aquella plaza despidió la ilusión entre las torpes despedidas de un ayer sin mañana.

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