La carrera

Tengo las neuronas sin transmisión cuando la luna atraviesa ilusión y cae sobre la noche sin voz. Debieron de permitir pieles rozar y no en la distancia dejar de vibrar. Pero el corazón se empeñó, dejó en ruinas cada sentimiento lanzado al Universo. Esperabas en el andén el regreso, pero la fosa del pensamiento no lo permitió. Oíste soplido en la brisa que despeinaba las prisas del huir de este cementerio. Y en el letargo del silencio decidiste tomar otra dirección, subirte en axón paralelo al hilo transmisor del susurro. Te vi y disimule pálpito, demasiado tarde, una mirada había atravesado aquel paraje. El sistema nervioso temblaba, y yo corría en el laberinto perdida.