Labios heridos

Su cuerpo, remolino gigante en busca de respuestas en la epidermis de la memoria.

Todo lo recordado había modificado textura, las barcas en las huidas se habían embarracado en la curvatura del sueño.

El débil eco del sollozo, hizo recuperar aliento para ondear en el mirar de aquel Universo vigilado.

Cerrado con la llave de la libertad anclada en la cercanía de lo eternamente alejado, allí, entre el granizo del lloro de su mundo. Tronaba armonía en el tiempo de la humana sonata, bailando bajo su manto, revolvía silencio en los labios heridos.

El Universo podría ser un gran bucle aplanado según una nueva teoría.