Tropiezo

Cae sobre mi cabeza la furia de los tiempos, con su fuerza reclaman lo que el viento se llevó entre susurros y respiros.

Dejo mojar lo que resta de mi cuerpo, erizar la piel por el tacto de la gelidez de las opciones.

Consagro a las musas de los sueños a que retiren de mi las lluvias ácidas de lascivas ausencias.

Veo cuerpo acostumbrado a la penuria del cielo tiritar, nunca lo había visto así caminar, lo arrope con mi corazón latiendo con fuerza y di calor a aquel tierno comienzo.

No tuve el valor de alejarlo de mi, fue poco a poco atravesando la coraza de los ríos turbios y se quedó entre las rocas observando, como la luz de mis ojos se iba apagando.

Al verme partir, a lo lejos, creí ver una luz pero no era más que el reflejo de lo que pudo ser, llorando y temblando, volvía a caer.

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