Emociones

El placer más recóndito

se esconde en la alegría

de verte amanecer

sobre el silencio de la espera.

La ira más evidente

se gira al verla tropezar

sobre las magulladuras

de su cuerpo al andar.

El miedo a cerrar los ojos

y nunca más verte sonreír

entre la estepa abandonada

de una ola recordada.

La tristeza de ver

como el tiempo devora la carne,

se queda con el color de unos ojos

en papel brillante del instante.