Ira

Gira la mirada

en la memoria olvidada,

sobre el nido de los nadie

cegada en su mundo.

Se mueven las huellas,

saltan inquietas

y juegan despistadas

en la tierra de los tiempos.

Cierne el ímpetu,

sin tener conciencia

de que no vale la pena

prestar alma ajena.

Chapas usadas

bien golpeadas

rechinan en el suelo,

la lluvia llora.

Mira el cielo

aún con la esperanza

de los ciervos,

las balas le persiguen.

El dulce aroma del sentir

se cuela por la estancia,

prepara el olfato de la juventud

para sentir el calor bajo manta.

Frena prisa entre tinta y miel,

aroma de un café

se cuela por el día después,

es Domingo y hace frío.

El Otoño se ha ido

antes de llegar sus hojas,

y las nieves se amontonan

en el derrotado sueño.

El filo apunta mi cuerpo

y la palabra atraviesa el corazón

se estampa contra mi alma

crujiendo el pasado

entre la ira del viento.