Desnudez matinal

Despierto entre sudores de escalofríos recorriendo frontera, tiritan las estrellas que dormitan en vientre, claman el regreso de la sonrisa ausente por la ventisca del miedo.

Remotos se espantan los genes del alma, oscilan entre cunetas buscando el surco de la orilla, quizás algún día llegue azada y abra la herida del ocaso de la vida.

Dejé supurar olas y el salitre cierra ahora la ventana rota con suaves acaricias de recuerdos, aquellos que no dañan y arrancan una sonrisa aunque fuera efímera como la mañana.

Vuelan las ramas que asoman la prisa, guiñando un ojo a las velas de tu cornisa y las cuento, perfectas líneas que nunca jamás se volverán a unir en la tempestad, y cuyos caminos se miran cuando nadie los miran.

Dónde voy, no lo sé, dónde estoy, en todo y nada, qué quiero, sonreír la mañana, caminar despacio por la ladera y bañarme desnuda tal como vine, desnuda de ropa, de dudas, de ti y tan mía que el despertar ya no ponga en duda cada huella del letargo del existir.

Foto de Elba

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