Silencio negro

Dicen que en un punto finito nuestros cuerpos se juntaron, rozaron sus ramas y se entrelazaron en la danza del viento.

Nos ven desde azul mirada y se quedan absortos de la belleza giratoria que ahora baila.

Nadie lo esperaba, buscaban inventos donde dejar encerrados nuestros cuerpos.

Y saltamos la alambrada, rompimos la órbita que nos ataba, dejando la palabra surtir los mares de nuestra espalda.

No les cuentes los lunares que surcaban mi piel, ni las sílabas ondeando por este vientre hasta tu boca.

Se podrán celosos de ver nuestras banderas volar en libertad y las verán con la curiosidad de surcar los cielos de cada tempestad.

No les cuentes de nuestro encuentro, nuestra lunas fueron testigos de aquel momento y callarán para siempre la voz de este cuento.

En el silencio negro oiremos nuestro ruido, juntando su silencio en el último eco de aquel breve intento.

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