Manos

Estirar los brazos para acariciar las cenizas del tiempo, agarrando con la mirada los bancos vacíos de esperanza.

Arrugados intentos, se cuelan ahora por la rama y estiran sus hojas al Otoño moribundo de luz.

Las sombras se ciernen sobre la oscura tez del sudor entre la noche, buscando la cálida acogida de la nieve en sus manos.

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