Toloso

En los ojos escuchan los párpados, contestando ancestral respuesta, mientras la esperanza va acogiendo el final de la luz.

Tenue y sin apenas llama, rompe los vientos en las sílabas cansadas, sonríe pausando cada queja de aquella cueva espantada.

Con precaución, se sacude las cenizas del tiempo y ya no pregunta si acaso … fue aquella penumbra, apiz del ocaso.

La danza de las arrugas se amontonan en el esfuerzo del nuevo instante, admirando las palabras ausentes de banderas, manchadas de sangre.

Se cuelan los sonidos entre la atenta silaba, cuentan una historia de toda una vida, Don Quijote, nos mira desde caballo calmado en las edades de la mirada perdida.

Dulcinea, se esconde, entre tintas de recuerdos, instantes que ya no nunca volverán, envuelven el parpadeo al lento respirar.