Gotas

Gotas, se mantienen eternamente en tu parabrisas, deseando que la sequía de la vida nunca las haga desaparecer, tiempos de gotas y el vapor corriendo a los cielos de su cuerpo.

Almas rotas como miles de ellas … gotas, susurros en el deslizar sobre tu piel para morir en el olvido de una lluvia.

Te encantaría ver sus ojos, ya no los recuerdas cuando bajas el paraguas escondiendo pestañas.

Existen, son gotas humedecidas de amor cuando el corazón recuerda tormenta, lloran de alegría bajo el fuego de una chimenea repleta de recuerdo.

Las gotas y sus ojos aún sobreviven a la soledad de una oscura tarde de Invierno, en cualquier lugar, entre lacrimales alborotados de risa, risa apagada de verdad.

La garra de la destrucción de esos insignificantes murmullos, cayendo en el silencio sobre el suelo, sigues buscando el arco iris en una mirada, recuperando la tibia mañana del renacer de una vida que gira mojada de ilusión.

Gotas.

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