El Cambio

Cada año pienso en los años pasados, en los arcos iris de los momentos recorriendo pasado, los vientos en las ramas del futuro inesperado

y el silencio roto por el sordo grito de las nuevas edades.

Transformo la vida que ha pasado rozando, moldeando el barro que se amontona en mi espacio y levanto cimientos donde sólo había arena.

Cada año, nada nuevo sucede, miles de intenciones se pierden, algunas acciones conmueven y los mismos sentimientos regresan.

Entre las estrellas continúo mirando el brillo del mundo, dibujando en lienzo la fuerza del último latido y coloreando sus ráfagas con mismo aliento.

Cada año es lo mismo, cuesta más coger el teléfono decirte que te amo más allá del viento, que te quiero en cada estación servida y deseo voz entre los huesecillos del pensamiento.

Y sobrevivo entre las resacas, los orbayos, desgarros de instantes en alma, rendida al ocaso del cielo que se escapa esperando otro … Nuevo año, entre las piernas de los recuerdos.

Ya ves …

nada

ha cambiado.

Las corazas cambian, los gestos se modifican, las formas se pierden. Pero siempre el alma que lo habita permanece impasible y se adapta a las nuevas edades.

Así, nada ha cambiado.

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