Último brindis

Hoy brindo, por los días gastados y nunca nombrados, eso sí, con los cielos a favor mostrando migas de perdón.

Brindo por el amor esquivado, en la intensidad errónea del nuevo latido, ese, que retumba entre mis oídos y se queda adormecido en la nada

Brindo por el Enero que espera, con su maza de justicia resguardando incierto, muchas lluvias y la cosecha dañada de lágrima viva.

Hoy brindo, por el último suspiro lanzado a la brasa, quemado antes de arder en el volcán del alma, sabía bien que madera mojada nunca volvería arrasar coraza.

Brindo, sobre las cenizas de todo, sobre los restos de naufragios, por los besos no dados, por las palabras rotas y por esta soledad que ya empieza a molestar.

Brindo por el yo de mañana, por los caminos por caminar y por los sueños con velas a babor empujando sin temor.

Hoy brindo por todo ello, con unos versos emborrachados en cava y con una cerilla apuntando mi nuca, mañana dejaré la resaca ocupar tu lugar, donde nunca jamás volverás a regresar.

La muerte se ha llevado el último sorbo de este año maldito bajo dualidad de vivir marcada con tiza a la espalda de la coraza de una llama.

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