Risa atrapada en el horizonte

Calma, se acerca la tormenta sigilosa con danza, gira trenza y salta al arrecife de los lamentos.

Tras la tormenta, sueño cura herida que sangra instantes, se alejan de la orilla del espejismo.

Es el comienzo, justo cuando celebrábamos, sucumbe el odio para seguir amordazado alma que grita.

Dió lo único que amará en la vida y sin embargo paga con sudor y dolor haber plantando en su tierra aquella semilla de amor.

Ahora en fosa, llora segura de que nunca más corromperan sentimiento, jamás volverá a verlo reír en oscuridad, cuando la luna cierra ojos y el sol despierta sin prisa entre rayos que vuelan.

Cae la risa de la telaraña donde el rencor quería vivir, se esparce por cada silencio mientras una música suena entre sábanas.

Es libre, y ahora, nadie ordena pensar, no existe vuelta atrás. Enero insiste en tatuar paso un año más, detrás del volver a nacer … la risa sin espada, baila albedrío en la mañana que calla.