Suspiro

Y se atrevió la hora de echarme la culpa de agotar los segundos, de que la veleta no girará en la dirección correcta y el cielo no dejará de girar sentimiento.

A destrozar el amor que en mi interior revoloteaba, y las arañas tomaron su lugar en el espacio intercostal donde corazón latía.

Y lo hizo, sin ningún pudor, cogió carrera para posicionar la «clase» de palabra y sacarla a pasear ante el amanecer de mi pobreza.

Se paseó con la cuerda en el cuello de su pensamiento y destrozó con las fauces de la etiqueta lo más hermoso que habitaba en el último tramo del camino.

Ves, como el arco iris borra su color cuando la lluvia sigue cayendo en la presura de las brisas contra el viento, lo ves, como la piedra era eterna y caías de nuevo rompiendo ilusión a los pies de la esperanza.

No intentes de nuevo, volver a latir cerca del volcán en erupción, mantente a salvo en la distancia de la plenamar en barco errante.

Es hora de cerrar otro capítulo, y dejar que las hojas de mis ramas cuenten otro cuento, así, con el espacio eterno en un suspiro sin aliento.