Marcapáginas

Se estiran los días hacia el futuro

creen alcanzar

lánguidos amaneceres

en el viento que susurra

despierta y levántate.

Las niñas del pasado

guardan muñecas,

polvo invade

la gelidez de su piel.

Son las estrellas contadas

en el silencio de la noche,

quiénes brillan con frío

bajo el latido del tiempo.

Manillas de un espacio

vacío de contenido

esperando ver regresar

las hojas marcadas.

Y tu voz en el infinito

bajo una luna

que siempre observa

la historia de lo narrado

a la orilla del pasado.

Ves la vida jugar contigo

como lanza sentimientos

sobre las canicas

de los cimientos.

Sientes la noria girar

en la cuerda que vuela

sobre tus caderas,

alas en tus piernas.

La mano que mece corazón

sigue girando oportunidad,

escondida va provocando

ser volteada.

Suerte viene tatuada en alma,

se empeña en ver

cómo las piedras

caen por los precipicios.

Caminando con la hormigas

de la tierra,

pies intentan pisotear

hormiguero repleto de esfuerzo.

No soportan las semillas

en él guardadas,

se empeñan en escupir savia

para esconder errores.

Nacen los ríos en la venas

y corren directos al mar,

saltando las piedras

sin mirar atrás.

La pirámide se mantiene

la momia duerme,

sus vendajes hablan

del pasado cantado.

Regreso a los días,

sigo estirando,

los crujidos del sudor

marcapáginas sin pudor.