Irresponsabilidad

La sirena llora en la orilla, ha visto como las rocas han herido brisa, revolotea desesperada entre la resaca de la dejadez, ahora debe nadar lo olvidado en cada promesa.

Gime tristeza al ver que aquello amado abandona brazo por placer ya pasado en cualquier alga que le proponga mantener coraza rota.

Recoge las escamas de la última huída y se construye un jersey de miles de esperanzas, comienza a crecer entre la arena del fondo y empieza a entender.

El trono emocional está a punto de irse por el barranco del sueño roto y se deja ser en la realidad del arrecife, nadando bajo el brazo de la asunción de la culpa.

La culpa de una aletas que ya no son suyas y se creían reinas de un imposible vergel en un mundo dónde la aridez llamaba a su cuerpo sin responder.

La sirena calma lloro, muestra valentía, lucha más allá de las olas donde nadie observa la batalla titánica de una escamada fortaleza.

El arco iris de su cuerpo canta una verdad, se acuesta en la cueva del pensar y comienza de nuevo a nadar, esta vez sabe la danza a bailar.