Cuestión de eternidad

Si fuera cuestión de edad el arte de vivir, si todos los años vividos no contaran para nada y tuviera que enterrar los huesos en el silencio solo por vivir lo escrito entre el cielo de las dudas.

Si es obligatorio empezar en la edad de sólo un soplido, calmar los millones de ellos en la furia de la distancia y guardar en el alma latidos de emociones corriendo entre bastones.

Vaya estupidez, creer que la inventiva es cosa de edad y que la experiencia poco merecedora de sílabas dispersas entre los renglones de los golpes, no saben lo mejor … caminar desnuda entre las líneas divisorias del saber con pluma en los ojos es cuestión de cansadas miradas.

Oigo sus voces, son sólo ecos de un sueño que se desvanecen en el lamento del día después, lo tatuado no puede regresar a la tinta y la tinta es efímera en el tiempo.

Nada lo es, ni la juventud vendida, ni la madurez precavida ni la vejez rendida. Nada es eterno.