Brañas

Caminé mirando suelo, buscando restos de ti en cada paso, pensamiento movía cuerpo en cada subida al mismo ritmo de aquel pasado.

Me miraba desde lo alto, con la belleza tatuada en su cuerpo, viendo como en cada sudor el monstruo iba muriendo.

La felicidad cuando llegué, invadió corazón, levanté mirada, se adueñó de cada parte de mi ser, limpiando los arañazos de palabras rotas .

Cuando paré ante tus pies, volvió hormiga lástimada de tanto gris en el camino, no dolían los pies sólo quedaban restos del mundo paralelo.

Arriba, la fiera ya no era capaz de respirar, la asesiné sin compasión, comenzando a respirar de nuevo, pulmones no lloraban y el hielo de mi alma descongelaba rabia.

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