Vista ancestral

La fina línea del amanecer moja mi piel, se posa en las ramas del buen hacer, reposa en las copas de las altas esperanzas.

Divide mi horizonte entre un intento de respirar libertad ocupando de vez en cuanto el frío gélido de la noche más extraña.

Nadando en igualdad, fauces en cada paso arrancaban pedazos del sentir, cada vez más perdido entre tanta superioridad.

Ayer entre lo sencillo la vejez mostró que es capaz de cambiar toda una quemadura por enrojecimiento de supervivencia.

Aún hay esperanza, el regreso a aquel mundo igual es parte de todo y ese todo jamás desapareció en las garras de lejanas togas.

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