Lejanía

Miro las lejanas montañas, parecen mis dedos acercarlas,distingo la cumbre de la niebla que la acecha arrastrada por el suelo de su cuerpo.

Vacío el tiempo de la mirada pérdida, a lo lejos veo una cara distinta, no es furia lo que observa desde aquella rama, ni siquiera el rastro de lo que en una lejana vida emergiera.

Ahora, miro aquel tronco solitario cómo permanece firme ante sus pies arrasados, caen rocas de los restos nada seguros de saber lo cierto.

De mi latido, suena un suspiro, algún sistema del impulso más vital ha conseguido saltar aquel pasillo y se encuentra en una paz interceptada por quiénes no consiguen vida abrazar eternidad.

Aspiro el aire que reanime respiro y dejo al corazón bombear todo su amor, las montañas son mis amantes y nunca piden explicación de idas y venidas.

Abren sus brazos, derraman ríos y cubren de canas los pasos más altos que se acercan a su boca, nada es igualable a tanta belleza.

Lunes de Febrero, sigo aquí, entre la niebla de su estela, despeja la cima, comienza escalada, una nueva montaña conquistará dudas y no sé, si me quedaré a dormir en su letargo.