Mas allá de lo terrenal

Los escritos de la conciencia se recogen en la oscura noche, juguetean con las barbillas de la inocencia perdida.

Las muertes del pasado debe ser rezadas en tumba, no existe ventana de sigla que borre la memoria de las ausentes oraciones.

Los amores del pasado se esconden bajo sus ropas, viejas y pesadas resquebrajan ventanas, velan los recuerdos en otros presentes aún en silencio.

Las cicatrices de las heridas tiran hiladas de sutura, al otro lado de la alambrada rasgan piel una y otra vez.

Hoy, la muerte ha picado a la puerta de la perspectiva, no distingue posición ni melancolía.

Se han ido los vigilantes de vida ajena en busca de desconocida, impunes al hombre recibirán el karma de lo cosechado en la aparente calma de cualquier madrugada.

Miro al cielo y en la misma rama te veo, de nuevo velas el mundo con humo de ancestros cobijadores.

Vuela alto y firme donde las fronteras se rompan, los vigilantes se cieguen, las fosas se abran y las cicatrices desaparezcan.

Allí en lo invisible de su mirada mi alma a la tuya volarán, mas allá de lo esperado en la vida terrenal.