Desertización

La prisa de las olas se llevó la resaca de su orilla, dejando reposos del alba al mediodía, luz atravesando gris persiana.

La mañana en qué dejó de hundirse sus pies entre golpes de risa cernidos de espanto, ruido de fuerza cayendo lentamente sobre rajado corazón.

Dejó poco a poco secar sentimientos y sin darse cuenta alma cubrió de pánico el crujido de aquel caminar.

La historia no rompía en lágrimas, fronteras sangrantes no recordaban pasado y lo peor fue olvidar látigo de vida entre entrañas.

En apenas un suspiro con reloj roto había comenzado latido, y a las puertas del sin vuelta atrás miraba el cielo desde su ventana.

La desertización ante ella y a sus espaldas los ríos secos de su vida. La soledad de aquella madrugada había secado esperanza.

El proceso de desertización del mundo ha comenzado, hagamos porque ese punto sin vuelta atrás se borre de su cuerpo, reguemos tierra y plantemos esperanzas. Sólo así habrá oportunidad de ver la vida crecer.