Aire

Caen las palabras sobre el aire que respiro, veo el viento del ruido caer sobre la espalda del silencio. Firmo el presente presente con rabia entre dientes de ver como las huellas son borradas sobre las ramas que se zarandean al ver árbol caído. Hablan de amor no sentido, de perros que lo tienen, de humanos que rompen y almas que viven en la historia de su sangre sin olvidar que es la suya la que juega a la ruleta. Muerte que se desviaba entre las voces de los ecos y tiempos que no volverán a pasar los relojes entre sus manos. Palabras que se cuelan entre ondas que oscilan entre las caretas de la vida. Necesarios abismos, acantilados y lámparas apagadas que encienden luces de esperanzas en los versos tardíos que abren paso la niebla ante mi mirada. Caen las cielos con abrigo de muerte sobre nuestro cuerpo, mis pulmones se quejan y gritan el regreso de la pureza entre el viento que la aleja, tosen dolor más allá de mis bronquios recordando que el tabaco que me pudo haber matado regresa de nuevo en el aire de esta ciudad y yo no puedo apagarlo. Cierro los ojos y deseo poder dormir viendo las estrellas en el cielo y la luna a su lado iluminando oscuridad, los abro, sólo veo el ansia de una sociedad cogida por el cuello con la amenaza del hambre en su contrato. Yo me muero poco a poco, mi DNI bien lo decía, te puede matar, y no hay mascarilla de filtro que lo pueda evitar. SOCORRO.

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