Piedras

La niebla acecha paz, ha olido el veneno que discurre por venas, calambres de razones se miran al espejo del riachuelo y buscan en el brillo ruido perdido. Hay poco tiempo para sobrevivir al aguijón del pasado, es necesario recordarlo bien, rescatarlo de cualquier olvido sin voz. Lo ecos se confunden en las paredes clausuradas al amor, van dejando las piedras derribar risas, de vez en cuando se escuchan carreras por aquellos pasillos, espacios que no volverán a ser recorridos, fantasmas de dimensiones ahogadas. Se deslizan entre sonidos lo que fue en aquellas frías paredes, planchando sábanas con paciencia piedras recordaban el frío de su cuerpo cuando apenas era niñez. Ya no hablaban de ella, las suyas estaban en el suelo de una mirada, pérdida recordaba el hambre de los huesos. Ya no quedaba nada por respirar de aquellos restos, las piedras y los recuerdos se fueron en las edades de la vanidad, alguien decidió que sus recuerdos no eran suyos. Los apagó en su corazón, ahora su vida era otra.