Siglo XXI

Corremos los senderos con intención de llegar a la meta, volamos los cielos con la esperanza de tocar la cumbre, capturamos respiración para adelantar latido, galopamos las praderas para dar paso a la risa sobre la hierba.

Tenemos tanta prisa por quemar los días, arrasar las estaciones y comernos los años que olvidamos mirar al camino que vamos dejando.

La espalda se llena de lo ignorado por la presura de los pasos, aveces tropiezan con los cordones desatados esperando en algún punto tener tiempo de atarlos.

Somos trenes de varios carriles aveces descarrilados, buscando los raíles que guíen las piernas tal vez … ya hastiadas, de tanto forzar pensamiento para encajar en rebaño.

Nos creemos dueños de un mundo que se ríe al ver cómo nos estrellados contra sus muros una y otra vez sin mascarilla en el gesto que nos proteja de una sociedad enferma.

Creemos firmemente en lo contado bajo el daño de lo perdido, dejando nuestra piel filtrar odio generado durante siglos, no miramos más allá y no entendemos de los muertos, no hablan de su fe.

Y seguimos aquí, tormenta tras tormenta, ola tras ola, virus tras virus, plaga tras plaga aguantando y sabiendo que parece que aquí en este ‘su mundo’ al menos lxs de siempre … sobramos.

Manos empujan al matadero humano, con la esperanza de ser algún día perdonados de la atrocidad cometida en nombre de otros.

Mañana al respirar mire usted bien lo aspirado, seque sus excesos en codo y procure no besar a nadie, puede usted matarlo …. de amor .

Otra manera más de morir.

Otra más de la mano que mece el mundo.

Sobramos.

Demasiado amor, demasiados estómagos …

No salen las cuentas, ni a ellxs ni a esta poeta con protección ya preparada … en coraza resguardada.