Botella de cristal

Siguen sin entender nada, se quedan en la orilla viendo la ira de las olas estupefactos de despecho por dejarles allí anclados, comienzan a intentar a atrapar la espuma que se va.

En la arena divisan el futuro y creen que miles de ojos se ajustan a la horma de sus zapatos para desatar los cordones que tanto tiempo atar le ha costado.

Ciegos de deseo entre los últimos rayos que caen sobre su cielo, dejan la ira de su boca espantar la resaca del día después.

Siguen sin entender, que el amor no es objeto de uso de unas horas, que los diamantes sin pulir se ajustan a la roca del alma sin que nadie absolutamente nadie, pueda arrancar la belleza de sus piedras.

Nunca le conté que el carbón no sirve sólo para calentar sirenas, aveces rellenan miles de sueños y se desvían por la senda de la soledad, sin falta de ser arrancado sin piedad.

Pobres expectativas que se crujen contra el pico del explorador con ansia de obtener todo el poderío del mar en una vacía, frágil y débil botella de cristal.

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