Timidez

Una vez fui pequeñina tan pequeñina que nadie me veía, un día fui invisible y por las paredes de sus ojos caminaba a mis anchas.

Tanta miga dentro de aquella masa que me quedé a vivir en su corazón, cuando empezó a ascender ascensor me subí para ver el mundo desde sus pies.

Aún cuando despistan su viento, me dejó volar entre las ramas de la inmensa soledad y camino despacito para no perder el caminito.

Un día fui pequeñina y creo que así me quedé, cuando bajo la mirada de esta gran timidez.

La miro recitar, veo mi reflejo, aún sigue siéndolo.

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