Playeros

Deambulaba sonámbulo entre el griterío de lo que un día fuera su mundo, invisible entre aquellas paredes recordaba los pasados años de sol y alegría.

Ahora llovía sobre su espalda y sólo unos dedos fuera del playero le recordaban lo que era ser humano.

Tuvo que sentir el frío en su alma para darse cuenta que sólo una voz despreciada podría encender de nuevo vela errada.

Olvido regresó en aquella voz y la lluvia cesó, tan rara fue huída que la templanza de la nobleza volvería a flotar corazón.

Hoy se le ve entre el gentío mezclado con la saliva, callando la pobreza en errado pasado y tatuando un nuevo grito en el bullicio ahora cansado.

Playeros ya habían cerrado el eco, sólo quedaban cordones de heridas agarrados a la memoria de la lluvia.

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