Lluvia débil

Esta noche voz se pegó contra sus cristales, azotando las persianas del corazón, golpeando lágrimas contra el reflejo de aquel amor.

Saltaron rayos en las estrellas de aquel cielo, se apagaron los brillos de todos aquellos sueños, nunca fueron suyos.

Al comenzar a amanecer sólo quedaba una lluvia débil de toda la furia de su boca, ya no era necesario paraguas, apenas mojaba.

Había cesado turbulencia, la calma regresaba a aquella orilla, pero anunciaban lluvias y tormentas, ella se preparaba.

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