Rebeldía de una hoja

Después de la última página, mostré mi mejor sonrisa, la que se muestra racional ante quién da la cara sin verso de palabra, con el dedo aún manchado de tinta sangrando distancia me dispuse a leer la próxima que se mostraba ante mi como misteriosa y sin doble en torso, más al torcer el dígito de la dignidad, vi el reflejo de sus letras pérdidas, ausentes en tinta invisible me hacían retroceder sin querer al renglón pasado. Leí con atención el misterio de su secreto, y no me pareció merecedor de tan oculto designio. Tropecé palabras ante mi lengua, al ver cómo se borraban de mi cabeza, nadie se dió cuenta, sólo ella, sentada entre las líneas escuchaba como la niebla se ajustaba. Las nieves habían comenzado sin apenas pasar hoja.