La visitante

Ceñida a la soledad espera cada noche el regreso de la luz a tanta oscuridad, cuando cruza miradas regala el ocaso de un arco iris en el vuelo.

Todo igual en el mundo de las horas contadas, aveces diluvian emociones en amanecer explotando segundos antes de girar mundo.

Ojos agotados sostienen la mirada en cielo doblado, mirando si las estrellas caen con su luz ante la negra vida.

Al girar buscando el sol en el frío gesto del igual, apareció ella con la timidez entre brazos buscando prometido calor.

Marzo había desviado órbita, encantos de aullidos entre abruptas alturas oteaban estado intentando plagiar luz, quedando opaca ausencia despertando oculto deseo.

Negra vida empezó a acostumbrar el gesto del reflejo en lágrimas gélidas de nostalgia, promesas rotas en las mil aguas entre las sienes.

Apenas roza labios, el ósculo del miedo puede crujir pequeño cuerpo, dispersando migas en el aire de aquella pasión.

Cuando la hoja del calendario caduque, se irá con la timidez de aquellas pequeñas manos ahora escondidas en la traslación de otro mundo.

Llorarás no sentir cuerpo ni ver ventanas abiertas, sangrarás tristeza y de nuevo volverá aquella espera con los pies mojados de miles de intentos.

Fue avistada por primera vez el pasado 14 de febrero, por los científicos Kacper Wierzchos y Teddy Pruyne, ambos del programa de investigación Catalina Sky Survey. No fue hasta el 25 de febrero cuando los astrónomos del Centro de Planetas Menores -Minor Planet Center- dieron la noticia de que un nuevo cuerpo celeste estaba orbitando nuestro planeta. Una ‘miniluna’ de 6 metros de diámetro que han querido llamar 2020 CD3.